Los molinos en el municipio de Sariegos

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León es tierra de molinos, llegando a ser la provincia con más molinos hidráulicos, en el Catastro del Marqués de la Ensenada se llegan a citar hasta 4.497, la mayoría harineros, aunque también los hubo de linaza. En nuestro municipio contamos con seis molinos hidráulicos que aprovechaban el agua de la Presa del Bernesga para moler el grano, para hacer funciones de serrería e incluso producir electricidad.

Son edificios grandes que sirven de testimonio de una época que representa una parte de nuestra economía municipal y que sirvieron como centro de la vida social de los habitantes de entonces, formando parte del patrimonio cultural y etnográfico de la zona. Los molinos tenían una gran importancia pues sin ellos la producción de cereal en la provincia no tenía sentido, constituían el sector industrial más importante de nuestra provincia, no obstante, con la industrialización, perdimos prácticamente toda referencia a ellos salvo las aquí citadas.

Algunos de ellos están abandonados, rehabilitados o habilitados con un denominador común, ser víctimas del progreso y del desarrollo del mundo moderno. En torno a los años 60 y 70 comenzó el declive de este tipo de molinos, coincidiendo con la implantación de las grandes empresas harineras que hicieron que no fueran productivos, ni competitivos, ni rentables. A todo ello se suma que los habitantes de los pueblos del alfoz comenzaron a trabajar no tanto en la agricultura y ganadería como en el sector servicios, de ahí que las tierras se trabajaran menos porque requerían mucho esfuerzo y dedicación, no teniendo buenas contraprestaciones económicas, cosa que la construcción y otros sectores les proporcionaban.

Como curiosidad cabe apuntar que la siembra del centeno se solía dar en los pueblos de Azadinos, Pobladura del Bernesga y Sariegos. En cambio el trigo se sembraba en Carbajal de la Legua. El tipo de arcilla de caliza era el factor que determinaba la siembra del cereal según la zona.

Vamos a conocer los molinos que están y han estado en el municipio de Sariegos.

Fotografía del libro coordinado por Alfredo Álvarez Álvarez «Mira Sariegos».

MOLINO DEL PISÓN o «MOLINO DE MARCELIANO»

No se sabe muy bien el origen del molino del Pisón, se tiene referencias en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1749), cuando se habló de Pobladura del Bernesga se cita que “hay un molino maquilero, de dos ruedas, que llaman el de Arriba y muele centeno». Es propiedad de los herederos de D. Pedro Rodríguez Valcarce, vecino que fue de León y lo administraba Ambrosio Rodríguez, vecino de aquella ciudad. Los Diccionarios de Miñano (1826-1829) y de Madoz (1845-1850) no aluden a molinos.

En un Boletín de la Provincia de León de 1956 encontramos una pequeña descripción: consta de un edificio de 36 metros lineales de fachada por nueve de fondo y se encuentra sobre una finca de una hectárea aproximadamente.

El molino del Pisón, en su última época, ha sido conocido con el nombre de la persona que era propietaria, así que toda la gente del municipio lo recuerda con cariño con el nombre del “Molino de Marceliano”. Según testimonio de su familia directa este molino lo compró la familia y como eran muchos hermanos (11 hermanos varones) el resto adquirió otros molinos y Marceliano se quedó con éste.

Fueron años de mucho trabajo, allí se molía el cereal de la zona, sobre todo centeno y trigo. Marceliano iba con un carro y un caballo por los pueblos para recoger los sacos de cereal, los llevaba a moler y los devolvía a los dueños. En su última etapa se molía para las fábricas de pienso de León pero el avance de las fábricas hizo que estos molinos no fueran rentables.
El cariño y la entrega del molinero hacía su trabajo y propiedad hacía que el señor Marceliano día tras día fuera a visitar su molino, una imagen que muchos vecinos pudieron comprobar ya que era muy habitual verle subido en su bicicleta.

Hoy el Molino del Pisón es una edificio que llama la atención por su envergadura y porque todavía guarda el encanto de una época. Situado en un enclave apartado, hace que muchas personas pasen a verlo desde la vieja carretera que se comunica con la localidad de Carbajal de la Legua.

MOLINO DEL COTO O «MOLINO DE LA PONTONA»

Molino situado en la localidad de Sariegos.

Así está registrado en el Inventario Arqueológico de Castilla y León pero todo el mundo lo conoce como el Molino de La Pontona, debido al paraje donde se encuentra.

Al igual que todos los molinos del municipio era maquilero. Este concepto se debe a que se cobraba “la maquila” (1) ya que no había dinero con que pagar y correspondería a la porción de grano o harina que corresponde al molinero por la molienda.

Varios han sido los propietarios de este molino desde hace muchos años, se sabe que hubo un señor que lo trabajó llamado Pepe y que posteriormente Emilio Farrajón, que descendía de Vivero de Omaña, se trasladó con su madre cerca de la capital y arrendaron un molino en Villabalter y posteriormente se interesaron por el molino de La Pontona y lo compraron.

Este molino sirvió para moler pienso, harina y servía para producir luz para el barrio de La Pontona.

En el año 1994 se compró y se habilitó como vivienda lo que ha permitido que siga conservando su encanto siendo un elemento arquitectónico ligado a la historia de nuestros pueblos.

MOLINO LAGAÑOSO

Este es un molino que muy poca gente conoce. A pesar de estar en la zona de la presa del Bernesga, no se encuentra cerca de la carretera. En la actualidad el acceso a él es complicado porque los caminos de servidumbre están llenos de maleza.  Se encuentra entre la pasarela de Sariegos y la zona llamada Los Barriales de Azadinos. En la actualidad pertenece a la familia Sierra Álvarez.

Al igual que el resto se dedicaba a moler cereal y con el paso del tiempo acabó siendo una carpintería. Cuentan los vecinos de la zona que en los años 50 ya no funcionaba y que estaba cerrado y que era muy común ver a los pequeños que iban a cuidar las vacas a La Vega de Sariegos, ir hasta allí y juntarse la gente de Pobladura y Sariegos para jugar era muy común e hizo que muchas generaciones compartieran momentos de diversión en torno a este molino.

MOLINO Y SIERRA DEL PRADÓN

Al igual que el resto no se sabe con exactitud cuál fue su origen, pero sí que se destinó como molino y luego como serrería. En El Catastro del Marqués de la Ensenada se refiere a un molino maquilero, de dos ruedas, que llaman el de Arriba y muele centeno y pertenece al convento de San Marcos, fue desamortizado (1799-1808) y pasó a manos privadas. En el siglo XVIII ya se conocía de su existencia por documentos donde se menciona la existencia de su torre

Este molino se encuentra en frente del Pradón de los Monjes, en la localidad de Azadinos, en la carretera de Caboalles .Dada la proximidad al río Bernesga y las condiciones naturales para el desarrollo de grandes plantaciones de chopos, se favoreció que existiera en la zona la implantación de una sierra. El último propietario fue Aquilio García.

Era un edificio grande, en la parte superior de la serrería las instalaciones estaban adaptadas para que fuera vivienda de una familia que a su vez ayudaría al funcionamiento y trabajo de la serrería. Debido a la competencia de la industria de la madera los dueños cerraron esta serrería y buscaron otra ubicación en el municipio de San Andrés del Rabanedo.

En la actualidad el edificio se ha rehabilitado y adaptado para la celebración de eventos.

MOLINO CABO DE LA PRESA

Se trata de una instalación que se encuentra situada a lo largo del cauce de la Presa del Bernesga, que trabajaba todo el año, no era estacional y cobraba maquila.

Tampoco se sabe cuándo se construyó, pero en El Catastro del Marqués de la Ensenada ya queda reflejada su existencia y añadiendo que pertenece a José Ibáñez, que era vecino de León y que dicho molino muele con tres ruedas.

Según testimonio de su propietaria,

«El molino fue comprado por su abuelo el 18 de septiembre de 1945 y se lo compró a la viuda de Norberto Arévalo López, y las hijas de éste; Rosa y Carmen. Concretamente lo identifican en la escritura como molino harinero al sitio del Cabo de la presa, Coto y Pontico. Estos señores lo habían comprado en el año 1902. Lo más peculiar es que en la propia escritura se describe el salto de agua que posee el molino y que sigue en vigor a esta fecha, y que la mayor parte de los edificios que componían el molino (porque había otros dos destinados a almacenes) fueron consumidos por un incendio. Lo compró mi abuelo (José Llanos Suárez) en la cantidad de 20.000 pts

En la actualidad, es un molino que se ha rehabilitado para vivienda y sigue conservando la belleza que en su día le hizo único.

Escritura del último cambio de propiedad del Molino Cabo de la Presa

MOLINO DE LOS MORATIELES

Poco se ha llegado a saber de dicho molino, se sabe que está en un paraje llamado “La Becillana” que pertenece al pueblo de Azadinos.

El Catastro del Marqués de la Ensenada alude a él como el de “Abajo” y que sus propietarios eran Constancia García y Juan Llanos, que eran vecinos de Azadinos. Este molino molía con dos ruedas. Al igual que otros molinos, éste en su última época adquirió el nombre de sus propietarios «Los Moratieles«. Cuentan los vecinos de la zona, que a mediados de los años 30 ya no existía y que era un molino que molía harina y que en las proximidades había una casa grande donde vivían unos caseros que cuidaban del molino y de la finca.

En la actualidad, no existe como edificio, desapareció y solamente se puede ver la existencia del mismo coincidiendo que la Presa del Bernesga no lleve agua y pueda divisarse en la acequia resto de alguna piedra que formaba parte de su funcionamiento.

Molinos de rodezno

La mayoría de los molinos hidráulicos de León eran de rodezno.

El rodezno es una rueda horizontal dentada situada sobre el cauce del río que se mueve por el empuje del agua de forma natural. Eleva este movimiento a las ruedas del molino sin necesidad de engranajes n i transmisión alguna, el eje que une el rodezno con la piedra volandera es el que la impulsa. Este modelo es diferente a los de rueda vertical que apenas se conocían en el Norte de la península.

Modelo de rodezno

Modelo de rodezno, rueda horizontal sobre el cauce del río con el eje que eleva el movimiento a la piedra volandera. Molino El Pisón de Pobladura del Bernesga.

(1) La Maquila

La maquila hace referencia a una cantidad variable, es la parte de la molienda que corresponde al molinero; viene del árabe makila o medida y sirve para denominar el sistema de pago en los molinos: el molinero muele el trigo y cobra por su servicio quedándose con una parte de la harina obtenida. En León se tiene referencia a que el cobro era de un celemín por cada quilma de trigo, o saco . Es decir, por cada 80, 85 kg de trigo cobraba unos 6,5 kg de harina

Documentación:

BOP de León de 19 de septiembre de 1956, p 4

PABLO ZAPICO GUTIÉRREZ: Inventario de los molinos de la provincia de León en el catastro de Ensenada y en los diccionarios de Miñano y Madoz. Tesis doctoral. Universidad de Valladolid

Aguinaldo y enramados en el municipio de Sariegos

El aguinaldo es conocido como un regalo o propina que se hace en Navidad. Su origen es muy antiguo y proviene de los pueblos celtas, se llamaba «eguinad» que era, en realidad, un regalo por el año nuevo que se hacía con la pretensión de desear buenos augurios para el año que empezaba. Este regalo consistía generalmente en frutas y nueces de la zona, y así se conservó en la mayoría de los pueblos de nuestra provincia hasta principios del siglo XX.

Los romanos también entregaban regalos al comienzo del año tanto los padrinos a sus ahijados como las personas de clases altas a sus trabajadores, que podían ser obsequios materiales o dinero.

Los primeros vestigios escritos de la palabra aguinaldo con el sentido de «regalo» comienza en castellano aparecen en los albores del siglo XV, siendo utilizada ya por el Marqués de Santillana en uno de sus refranes: «De casa de ruin, nunca buen aguinaldo».

El aguinaldo o entrega de obsequios al comienzo del año, es una costumbre universal que, no obstante, se diversificó en diferentes modos según las edades y también la relación entre quien da y quien recibe, así existió hasta hace muy poco el aguinaldo en modo tanto de propina como de dulces a los trabajadores a domicilio: carteros, lecheros, barrenderos,… al policía local también; por otra parte, está la entrega de pagas extraordinarias o de la cesta de Navidad de los empresarios a sus trabajadores y en España se extendió la costumbre de los Reyes Magos para entregar a los niños juguetes por parte de sus padrinos y padres.

La solicitud de aguinaldo por parte de los trabajadores se conservó en la ciudad de León hasta bien entrados los años 60, y lo hacían entregando en las casas una pequeña postal de felicitación con una imagen que hacia referencia a su profesión, similar a estas, que tomamos de la Biblioteca Nacional:

La diferencia entre el aguinaldo, que se conserva hasta nuestros días, y el regalo de Reyes, es que aquél se da a cambio de un deseo de buenos augurios para el año que comienza, por ello, se entregaban ya desde año nuevo, aunque en ocasiones se adelantó incluso a la Noche Buena.

En el municipio de Sariegos se conservan en la memoria de algunos mayores el peculiar aguinaldo que pedían los mozos de casa en casa, unido a otra tradición que se extendió más en el solsticio de primavera que consistía en enramar las casas de las novias o las chicas que les gustaban, que en ocasiones no tenían conocimiento de estos sentimientos por parte del chico. En esta ocasión se enraman todas las casas donde se va a pedir el aguinaldo aunque, los informantes nos cuentan que se hacía con más esmero en las casas donde habitaban las chicas.

ENRAMADOS Y SOLICITUD DE AGUINALDO POR LOS MOZOS DE POBLADURA DEL BERNESGA EN AÑO NUEVO

Nos lo transmite Patricio García Álvarez, que nació en 1936.

«En Pobladura, al igual que en otros pueblos de la zona se llevaba a cabo la tradición de poner “los ramos” el día de Nochevieja. Esta tarea sólo la realizábamos los mozos.

«Así que el día de San Silvestre después de cenar se iba al baile y cuando se terminaba, sobre las 23:00- 23:30, se acompañaba a las novias, quien las tuviera y a continuación entre risas y cachondeo íbamos a los pinares que quedaban cerca del pueblo.

«Como no había ni por asomo sistema de alumbrado alguno llevábamos una linterna para no caernos. Se procuraba cortar la rama que menos daño hiciera a la guía principal del árbol; y una vez cortados a continuación se procedía a ponerlos.

«El primer ramo se colocaba en la Iglesia y si había párroco en el pueblo, el siguiente era para su casa. Una vez hecho esto ya se empezaba a repartir por todas las casas. Era una tarea ardua ya que teníamos que ir cargados con los fejes de pinos y escalera porque si la casa era de planta baja se ponía en el tejado delante de la puerta, y si era de planta alta se le ponía en un balcón o ventanal.

«A la vez que se colocaban se cantaba una canción que era típica de estas fechas y que todavía muchos del pueblo nos acordamos de algunas de sus estrofas.

«Ante todo este ritual la gente de Pobladura no salía de sus casas. Era al día siguiente en Año Nuevo cuando otra vez los mozos íbamos a pedir. Lo que nos solían dar era: chorizo, huevos, algo de matanza, dinero… con todo esto y algo más que se compraba con el dinero sacado se hacía una comida en la casa de alguno del pueblo que tuviera sitio para tantos mozos.

«En el pueblo de Sariegos también se ponían los ramos el día de Nochevieja. Iban al monte los cortaban y los bajaban en un carro. Esa noche los ponían en todas las casas y cuando acababan tomaban unas sopas de ajo o chocolate. Al día siguiente pasaban por las casa para recoger el aguinaldo que se trataba de dinero (ya en épocas recientes) y al final del día los mozos se reunían y con el dinero recogido se organizaba la fiesta de San Juliano del día 7 de enero

EL AGUINALDO DE LOS MOZOS DE CARBAJAL DE LA LEGUA EL DÍA DE REYES MAGOS

Herminio Blanco, natural de Carbajal de la Legua, nos informa de esta bonita tradición en Carbajal hasta los años 50:

«Los jóvenes del pueblo pedían a los vecinos el aguinaldo el día de Reyes por la mañana. Para ello, habían colocado previamente ramos verdes, de pino, en las casas del pueblo .

«Se iba de casa en casa cantando una canción que, como la de Noche Buena, . Se esperaba la entrega de cualquier obsequio. que sería en forma de dinero o de comida (fruta, huevos, embutido casero,..)

«Terminada la ronda, se nombraba un cocinero mayor y dos ayudantes entre los miembros del grupo que se encargarían de preparar una cena para el sábado siguiente. Al término de la cena se emparejaban chicos y chicas, mayores de 18 años, solteros y sin límite que serían compañeros durante el domingo siguiente, lo que les comprometía a bailar con la chica, invitarla en la «tasca» o, incluso, llevarla al cine.

En estas actividades se iban integrando los adolescentes al llegar a la edad de 12 años así, progresivamente iban dejando los juegos de niño e iniciaba la entrada a mozo, significando ello el poder participar en actividades ya consideradas de mayores que hasta entonces tenía vetadas.

De origen muy antiguo y de épocas precristianas, esta tradición está relacionada con los ritos solsticiales del invierno para atraer hacia el hogar a los espíritus protectores y fertilizantes que viven en la vegetación.

Para saber Más:

Fundación Joaquín Díaz: Aguinaldo en Valverde Enrique, León. Grabación de 1982