Los perucos

Al llegar el otoño, las personas que viven en zonas rurales empiezan a cosechar el resultado de su trabajo durante todo el año transcurrido para obtener, así, los esperados productos de la tierra. Nunca resulta ser sorprendente ver cómo los árboles se llenan de preciosos frutos que van creciendo y madurando. Así, en la ribera del Bernesga donde se enclava nuestro municipio, y muy especialmente en Carbajal de la Legua, con la llegada del otoño comenzaban a recogerse los famosos perucos que abastecían a las familias y eran tan abundante su producción que se llevaban a vender a León.

Esta tarea tan gratificante se recuerda con cierta añoranza, lo que nos queda patente en la prensa leonesa:

Benedicta Hidalgo García (…) iba con su abuela siendo niña a vender a León los famosos perucos que abundaban en el pueblo. 

En la celebración del 100 aniversario de benedicta, prensa leonesa

En Carbajal de la Legua, un pueblo muy distinto al que se ve ahora, … de niño iban a robar perucos a Carbajal a la hora de misa.

2020, en diario de león, entrevista de ana gaitero en la residencia de carbajal de la legua

Las de Carbajal, (las lecheras) además, traían en verano unas peras que tuvieron su fama. Como necesariamente tenían que pasar todas frente a la tienda de mi padre y muchas entraban o ataban la burra, nos eran familiares, especialmente una que me daba tres perucos si le sujetaba la pollina. 

PEDRO TRAPIELLO EN DIARIO DE LEÓN, ABRIL 2016

La mayoría de los árboles de perucos que había en el pueblo desaparecieron al canalizar el agua, pues ya no corría libre por las fuentes del pueblo, muchos se secaron y algunas huertas fueron ocupadas por urbanizaciones u otras construcciones, pero quedan aún reflejos de aquellos perucos en algunos árboles dispersos en Carbajal.

Y también encontramos árboles de perucos otras poblaciones de todo el municipio.

Algunos árboles de perucos se mantienen en las diferentes localidades del municipio, como éste en Azadinos.

Asociación Los Perucos, de Carbajal de la Legua.

En 1996 se constituye en Carbajal de la Legua una asociación de vecinos que decide llevar el nombre de «Los Perucos» en referencia a esa fruta que llevaban a vender a León.

La finalidad de esta asociación era promover actividades de carácter cultural y lúdico y tratar diferente problemática vecinal de la localidad.

La Asociación los Perucos se encargaba, junto con la Junta Vecinal, de engalanar los carros y participar en el desfile de San Froilán en León. Así, tenemos como referencia estas fotografías de los años 2010:

DOCUMENTACIÓN

DIARIO DE LEÓN- ANA GAITERO: Protagonistas invisibles del confinamiento más largo. León, 20 septiembre 2020.

DIARIO DE LEÓN-PEDRO TRAPIELLO: Somos la leche. León,10 DE ABRIL DE 2016

ILEÓN: Honores a Benedicta, historia viva del pueblo de Carbajal de la Legua. León, 8 noviembre 2021

LEÓN NOTICIAS: Carbajal celebra el ‘centenario’ de Benedicta, historia viva de la localidad. León, 8 noviembre 2021

El río Bernesga, un lugar para disfrutar.

Hasta bien entrados los años 70-80 del anterior siglo, apenas unas familias leonesas podrían salir de vacaciones fuera de la provincia, pero no por ello dejaban de disfrutar de hermosos lugares, con agua fresca y refrescante, en los fines de semana o tardes estivales, cerca de sus hogares.

El río Bernesga, tan cercano a la ciudad, ofrecía estupendos parajes para los residentes locales y para los leoneses que en él encontraban lugares de baño o pesca de peces o cangrejos para disfrutar y proveerse de exquisitas viandas.

Tarde de verano a la orilla del Bernesga

LA PESCA EN CARBAJAL DE LA LEGUA

El río Bernesga fue, como la mayoría de los ríos leoneses, fuente de aprovisionamiento de pesca. Así, tenemos referencia de que en el siglo XVIII sus truchas, barbos, escallos, etc., eran llevados al mercado de la ciudad de León (ARRIBAS SORIA, Juan y DE VELASCO, Julián (1792): Encyclopedia metódica : geografia moderna).

Hoy, la pesca en sus aguas se contempla casi exclusivamente como actividad deportiva. A continuación Carlos Quiñones, vecino de Carbajal, nos relata cómo ve él la pesca en el río Bernesga en estos momentos:

Me han encomendado contaros una de las maravillas de las que podemos disfrutar en nuestro municipio y que para mí y para mi familia es una afición, un hobby, un motivo para reunirnos tres generaciones, disfrutar de la naturaleza y de bonitos momentos juntos:
La pesca.

El río Bernesga, truchero por excelencia, nace en el Puerto de Pajares en la zona de Villamanín y a su paso por Carbajal de la Legua nos encontramos con preciosos lugares para la práctica de la pesca de la trucha SIN MUERTE, eso quiere decir, devolviendo el pez vivo a su medio. Para la pesca sin muerte, por ley, los anzuelos no deben estar arponados, si lo estuvieran y el agente del medio ambiente, el guarda, comprobara los anzuelos podríamos recibir una sanción económica importante, al igual que si os sorprendiera con alguna pieza pescada en la cesta o sin la licencia de pesca pertinente. Por lo tanto, el tramo de río en Carbajal de puente a puente, es un tramo de pesca libre sin muerte.

Red para conservar los peces vivos.

La licencia se puede sacar a través del portal de la Junta de Castilla y León, para los niños menores de 14 años, es gratuita.

Explicadas estas sencillas normas que se han de cumplir para pescar en este río, contaros que existe una fauna piscícola envidiable, contamos con truchas, bogas, escallos, barbos y peces pequeños como bermejuelas. Hemos tenido la suerte de que el Lucio, especie invasora, no ha llegado a nuestro municipio ya que es un gran depredador y termina con los peces de pequeño y mediano tamaño; si se pescara alguno puede llevarse y es obligado no devolverlo al río.

Bogas, barbo y trucha del Bernesga


Para la pesca de la trucha, boga, barbo, existen distintas modalidades: la pesca a ninfa, la pesca a cucharilla, la pesca a mosca ahogada o a la leonesa, la pesca a mosca seca y la pesca a cebo natural. Cada una de estas modalidades lleva sus moscas artificiales, las cuales se pueden comprar en las distintas tiendas de pesca existentes en León o puedes hacerlas tú mismo, yo soy un poco torpe para las manualidades y las compro, deciros que hacer tus propias moscas o mosquitos es todo un arte y si dan resultado la satisfacción es total. La pesca a ninfa requiere de aguas movidas con corrientes y pozos, por ello, está modalidad está indicada en los meses primeros cuando se abre la veda, a mediados de Marzo y hasta Junio.

En los meses de Junio, Julio y hasta finales de Agosto que se cierra la veda, el Bernesga se convierte en un magnifico río para la pesca a la leonesa o mosca ahogada, también para la mosca seca donde nos puede deparar maravillosas sorpresas con capturas de gran tamaño.
La pesca a la leonesa consiste en poner de 3 a 5 mosquitos en una línea con una pequeña boya para que flote, estos mosquitos se realizan con la pluma de los famosos gallos leoneses de la Cándana siendo de diversos colores que se pondrán atendiendo a estación en la que la encontremos pescando colores oscuros en invierno y a medida que pasamos de estación los colores serán más claros.
Fantásticos son los llamados “serenos” momento del atardecer hasta la llegada de la noche, donde los peces de gran tamaño se mueven por el río en busca de comida, viéndoles cebarse en superficie (comer), ahí, la destreza del pescador al colocar la mosca donde el pez se está cebando dará momentos maravillosos donde si la trucha coge tu mosca tendrás asegurada una bonita lucha y seguramente una captura espectacular. En cuanto a la pesca con cebo natural, se pesca con lombriz y normalmente en zona de pozos. Antaño se pescaba con “gusarapa” hoy por hoy en nuestra zona es difícil de encontrar, se encuentra debajo de las piedras y es un excelente cebo que las truchas devoran.

La pesca del cangrejo
En nuestro río, también podemos disfrutar la pesca del cangrejo con los famosos “reteles” poniendo en ellos trozos de hígado, pollo… consiguiendo unas grandes “pescatas”, estos, si pueden llevarse para casa. Hay dos tipos de cangrejos el Señal y el Americano. Él Señal es fácil de distinguir pues en sus pinzas tiene un punto blanco y es el que más se asemeja a nuestro cangrejo de río común. El Americano, es de mayor tamaño con grandes pinzas pero a nivel gastronómico es peor que el señal. Para la pesca del cangrejo se precisa también de la licencia de pesca.

También contamos con la presencia de ranas pero hoy por hoy la pesca de la rana, está prohibida, es especie protegida.
Sí me gustaría desde estas líneas, animar al Ayuntamiento de Sariegos a crear una Escuela Deportiva de pesca donde enseñar a nuestros jóvenes el arte y disfrute de la misma.

Bueno, espero haya sido de vuestro agrado este pequeño resumen de la pesca en nuestro querido Municipio de Sariegos y ya sabéis , ahora solamente os hace falta unas botas de pesca, una caña, un carrete, unos cuantos mosquitos y moscas e importante LA
LICENCIA DE PESCA. Y no olvidéis PESCA SIN MUERTE ¡ Hasta otra !

CARLOS QUIÑONES

PASEOS POR EL BERNESGA: MOMENTOS DE RELAX Y MEDITACIÓN

Pero también el río Bernesga sirvió a la meditación y contemplación, pues su amplio y tranquilo cauce no precisa más oropel para servir al descanso, sirviendo de inspiración para poetas como podemos leer en estos versos del S. XIX:

Ventura García Escobar así lo canta en su libro de poemas redactados entre 1817 y 1859 , en los poemas dedicados a su amigo Pedro Alaix y Quiñones.

El río Bernesga nos llama a la paz a través de su contemplación.

DISFRUTANDO CON LA FAMILIA LAS TARDES DE VERANO

El río Bernesga, a su paso por el municipio de Sariegos, es un río cuidado y apreciado por los vecinos, manteniendo limpias las márgenes y donde se pueden localizar muchos puntos de sombra y tranquilidad para sobrellevar los días más calurosos del verano.

PASEOS EN BICICLETA POR LAS VEREDAS DEL RÍO

Paralelos al río Bernesga transcurren caminos para practicar paseos en bicicleta que, desde niños se pueden transitar sin grandes dificultades, conviviendo con las huertas comunales de Carbajal, los pescadores, o aquellos que disfrutan del río con sus mascotas.

PASEANDO CON LAS MASCOTAS

Junto al río, todos disfrutan, y podemos llevar mejor las sofocantes tardes del verano con nuestras mascotas.

EL RESPETO EN EL RÍO

El río ha sido fuente de recursos para todos nosotros, en toda la provincia de León y donde quiera que haya un lugar tan maravilloso como la ribera de un río, todos saben que disfrutar de él es una riqueza incomparable.

Por ello, se ha hecho necesario regular el acceso a este recurso, para que cada uno en este momento, y las generaciones futuras, puedan disfrutar de esta riqueza.

Tenemos normas de pesca, también de higiene en la naturaleza para no abandonar residuos contaminantes, tenemos normativa que regula las zonas de baño y acceso a los paseos.

Y, cuando nos encontramos con zonas «libres», el sentido común y la tradición nos recuerda que existe leyes no escritas, así sabemos que al llegar al río hay un «código de alejamiento» de la persona que llegó antes, para no interrumpir su actividad, pescadores con pescadores se alejan los metros suficientes para que cada uno tenga su espacio para la pesca, igualmente, si no pescamos, respetamos ese espacio del pescador con silencio y sin nvadir el río; si, por el contrario, nos estamos bañando o dsifrutamos de nuestras mascotas en el río, los pescadores no lanzarán sus cañas pues pueden causar daños sobre las personas o animales que están en el río. En nuestros pueblos existen «códigos» que permiten que la vida sea más fácil para todos.

Y, sobre todo, recordemos no ensuciar, ni con materiales ni con ruído, esta zona natural que no deja de ser un paraíso pegando a la ciudad.

FOTOGRAFÍAS

Antonio Rodríguez González

Carlos Quiñones López

M. Antonia Barrio Fernández

M. del Mar Ordóñez

COLABORACIONES:

Carlos Quiñones López

DOCUMENTACIÓN:

ARRIBAS SORIA, Juan y DE VELASCO, Julián (1792): Encyclopedia metódica : geografia moderna. Madrid : en la imprenta de Sancha. P. 558

BECERRO DE BENGOA, Ricardo (1884): De Palencia á Oviedo y Gijon, Langreo, Trubia y Caldas. Palencia : Alonso y Z. Menendez, Editores, 1884.

BUSTILLO NAVARRO, Angel: MANUSCRITO DE ASTORGA «Libro de adereçar y adobar plumas para pescar truchas». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

GARCÍA ESCOBAR, VENTURA: Poesías de D. Ventura García Escovar. Madrid : P. Madoz y L. Sagasti, [18–]. pp 244-247

MIÑANO Y BEDOYA, SEBASTIÁN: Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal … (1826-1828) –

Santiago escabechero. Una celebración democrática en Pobladura del Bernesga en el s. XVIII

Así nos lo contó D. Juán José:

Saludo a vuestras mercedes, que Dios les guarde muchos años. Me presentaré: Soy Juan García, vecino de Pobladura del Bernesga y Fiel de Fechos de la Hermandad del Bernesga de Arriba -con sede en esta población-, por elección, durante tres años consecutivos, desde 1735 a 1738. Mis tareas son redactar todas las actas de las Juntas, así como dar lectura a las Justicias de todas las ordenanzas que se reciben en la Hermandad; asimismo, obra en mi poder una de las llaves del archivo de la Hermandad… Perdonad que todavía os hable en presente de mi persona, después de tanto tiempo de haber ejercido… y de haber pasado a mejor vida. En mis días fui, por así decirlo, con palabras de vuestro tiempo, el Secretario de la Hermandad.

Os he de confesar que he sido importunado en mi eterno descanso por el señor Cura a vuestro cargo, para que hable a los miembros de no sé qué Asociación del pueblo… ¡Ah, sí: La Panzuela! –es curioso, en mis tiempos ése era el nombre de un prado con forma de “pancita” que había a las afueras del pueblo-, sobre la fiesta que, con motivo de la elección de las nuevas Justicias, la Hermandad celebraba anualmente, el día 25 de Julio, día de nuestro santo patrono Santiago… Santiago de la Hermandad o Santiago “escabechero”, así llamado, no por la supuesta escabechina de moros que se le atribuye, cosa harto improbable, dado que un santo no puede ir por ahí matando a nadie, sino por el escabeche que se repartía ese día entre todos los vecinos de la Hermandad asistentes al evento, junto con abundancia de pan y de vino, y con cargo a las arcas de la propia Hermandad.

He dicho “importunado”, sí, más con gusto os lo referiré todo, pues, desde que se hicieron los nuevos ayuntamientos, en el año 1837, y se disolvieron las Hermandades, no ha vuelto a celebrarse ni una vez más tan fraternal acontecimiento, que hermanaba a los siete pueblos que constituían nuestra querida Hermandad. Perdonad que utilice para ello este viejo papel de oficio de veinte maravedíes del rey Fernando VII, pero no tenía otro papel a mano en que recoger el discurso de mi relato. A ver… ¿Cómo rezaba aquella acta de mi primer nombramiento como Fiel de Fechos…? ¡Humm!… Dejadme pensar un poco, pues ha pasado mucho tiempo… ¡Ah, sí!

Corría el año de Gracia de 1735, en pleno reinado del Rey, nuestro señor, D. Carlos III de Borbón; era la festividad de nuestro santo patrono Santiago. Las campanas de la iglesia del Señor San Román, nuestro santo patrono, repicaron a fiesta para congregar al pueblo a la Santa Misa y disponerlo, después, para acoger, al pie de la iglesia, en la explanada existente al otro lado del Camino Real, a los vecinos de los otros seis pueblos de la Hermandad, que venían precedidos de sus altos y multicolores pendones desplegados al viento; los cuales, al vislumbrar la espadaña de la iglesia, hacían sonar sus tambores y dulzainas, con sones de fiesta, mientras que el repicar de campanas acompañaba a los instrumentos de nuestro pueblo. ¡Qué feliz algarabía!

Los pendones esperan ante la iglesia parroquial de Pobladura del Bernesga

Llegadas todas las comitivas a la explanada, se hacían chocar con suavidad los extremos de los mástiles de los pendones en señal de saludo fraterno entre pueblos, los Justicias se saludaban con el apretón de manos y los músicos de cada pueblo pasaban a engrosar un único grupo de tambores, dulzainas, flautas, panderos y panderetas, que tras el acto oficial, amenizarían la jornada. Después, los alféreces que portaban las enseñas, hacían descansar sus pendones, todos juntos, contra la espadaña del templo y, puestos todos los concurrentes al acto, en un único cerco, en torno a las salientes autoridades, el Fiel de Fechos saliente daba comienzo a la Junta General de la Hermandad, leyendo el bando que constituiría, después, el acta notarial de ese día:

En la junta general que se hace el presente día Veinticinco de Julio del presente año de Mil setecientos treinta y cinco, que es el día señalado en que esta Hermandad tiene costumbre de nombrar Alcaldes, Procuradores y Diputados para el gobierno y observancia de sus ordenanzas hasta el año que viene, mismo día y mes; en el sitio acostumbrado, que es junto a la iglesia del Señor San Román, patrono de esta iglesia de Pobladura, y estando la mayoría de los vecinos de los siete lugares de esta dicha Hermandad juntos en dicho sitio y al efecto de nombrar las Justicias, los Señores Alcaldes presentes, junto con los vecinos, nombrarán cuatro hombres de cada lugar, los más ancianos, para que junto con los Alcaldes, Procuradores y Diputados presentes nombren dichas Justicias.

Y apartándose al sitio que llaman el Vallejo y estando en silencio, nombrarán a los Alcaldes del estrado de hijosdalgos, Procuradores y Diputados. Se nombrará uno por el partido de arriba (Cabanillas, Cuadros-Villalbura, Campo-Santibáñez) y otro por el partido de abajo (Pobladura, Sariegos, Azadinos y Carbajal-Valle); también se nombrarán dos Procuradores de los mismos pueblos que los Alcaldes y siete diputados, uno por cada pueblo. Al finalizar la reunión, se nombrará una persona que sepa leer y escribir, como Fiel de Fechos, por el mismo periodo de tiempo».

Terminada la lectura de dicho bando, eran nombrados, de entre los más ancianos de los siete pueblos, aquellos cuatro representantes de cada lugar, que, en compañía de las Justicias salientes, iban a salir en comitiva hacia el Vallejo -una suave hondonada existente entre la extensa era de labor y los escarpes del teso donde se asentaban los restos de una vieja torre de tapial y antiguas tapias de cal y canto, que los mayores atribuían a la existencia de un olvidado ayuntamiento medieval, pero que los propios moros reclamarían tan suya como la fuente a la que, un día, unieron aquella posición defensiva mediante un túnel… y ¡qué moros alfombrarían sus casas con mosaicos de colores, más que los romanos en sus ricas villas y mansiones!-…, pero esa es otra historia.

Perdonad las divagaciones de este pobre anciano… ¿dónde íbamos?… ¡Ah, sí!, la comitiva… La comitiva de ancianos y Justicias salientes iba seguida, indefectiblemente y desde lejos, por una turba curiosa de niños y pícaros mozalbetes que, zafándose del servicio comunitario y a escondidas, querían saber qué era lo que allí se cocía -pues estaba terminantemente prohibida toda concurrencia de extraños al acto de la elección-, hasta que eran atraídos, nuevamente a la explanada, por los mozos más mayores, a punta de vara o tirón de orejas y a empellones, mientras que las mujeres se encargaban de hacer las raciones de escabeche, las mozas, de partir el pan y los hombres que no repartían el vino, de hacer apuestas, mano sobre mano, sobre los futuros elegidos y las previsibles consecuencias que ello les acarrearía.

Cuando la comitiva regresaba, era recibida con todos los honores por los instrumentos de los siete pueblos al unísono y, con los pendones enarbolados y la gente reunida en torno a las nuevas Justicias, el Fiel de Fechos entrante -en aquella jornada, un servidor- avanzaba, destacándose de entre las demás Justicias y vuelto hacia ellos, daba cuenta de los nuevos nombramientos que, por un año, habrían de regir los destinos de la Hermandad. Cada nombramiento solía ser coreado por todos, especialmente por los paisanos del elegido, aunque siempre solía haber algún disidente que se consolaba diciendo: “Es sólo por un año; el próximo año, quizás…”. Después, los nuevos Alcaldes, al unísono, daban gracias a Dios nuestro Señor y a nuestro santo patrono Santiago por las elecciones habidas y mandaban dar comienzo a la pitanza de escabeche, pan de leña y vino cosechero, que llenarían los estómagos y alegrarían las almas, preparándonos a todos para los bailes y danzas de la sobremesa.

Ya a media tarde, las comitivas de los distintos pueblos, precedidas por sus pendones, emprendían el regreso a sus hogares, tras un día de intensas emociones y de compartir fraterno, entre gritos de “adiós, amigos” y “de aquí a un año”, y cantos de despedida, dedicados a Nuestro Santo Patrono Santiago… ¡Qué tiempos aquellos!… que no, por pasados, fueran mejores, como aventuraba Jorge Manrique, aquel poeta medieval.

´Texto redactado por D. Juan José Cepedano Flórez CMM, cura párroco de la iglesia parroquial de Pobladura del Bernesga durante los años 2002 al 2009 con ocasión de la celebración de San Roque en 2008.

Fiesta de San Roque en 2008 con D. Juan José en el centro. Momento en que reúne de nuevo a los pueblos de la Hermandad del Bernesga de Arriba para rememorar la unión y proceso democrático que se celebrara en Pobladura del Bernesga en la fiesta de Santiago en el s. XVIII.

PARA SABER MÁS:

DIARIO DE LEÓN (15 DE ABRIL DE 2009, 9:57 ): Las justicias se impartían en El Vallejo

El origen de Azadinos y su unión con la localidad vecina de Santa Eulalia

Para conocer el origen del pueblo de Azadinos tenemos que remontarnos cientos de años atrás.

Como otros muchos pueblos de la provincia de León, parece ser que Azadinos, y los desaparecidos Santa Eulalia (Santa Olalla) o Rebollo, se originaron en la Alta Edad Media, cuando los reyes organizaron una repoblación para la ocupación de territorios tras la invasión musulmana, y, estando tan cerca de la ciudad de León, su crecimiento se vería influenciado por la vida en la capital del reino.

Durante la invasión sarracena, se despobló una zona al norte del Duero que llegaba hasta las montañas leonesas, al parecer por razones estratégicas. A medida que los reinos cristianos avanzaban hacia el Sur, los reyes trataban de repoblar esas zonas, otorgando tierras y privilegios a las familias que se asentaban. Los reyes y la Iglesia trabajaban en conexión para lograr el repoblamiento al norte del Duero frente al poder morisco.

En tiempos de Alfonso I, según Sanchez Albornoz, se propició el vaciar los poblados en una zona alrededor del Duero de forma estratégica pues los ejercitos atacantes no sólo se verían sin pueblos que tomar, tampoco podrían hacerse con los víveres que precisaban para sobrevivir mediante los ataques.

Los reyes habrían llegado desde Asturias para situar el centro del reino en la capital leonesa. La ciudad de León no se parecía en absoluto a lo que hoy conocemos. Posiblemente fuese una pequeña villa, ocupando lo que había sido el campamento romano de la Legio VII.

Mapa de la zona romana de León y la medieval que, en el momento en que nos situamos, se estaba creando, Mapa del profesor Pedro Oña.

Los grandes monumentos que hoy conocemos no existían y no habría muchos pobladores: algunos que habrían permanecido durante la invasión musulmana y personas que estaban llegando para cubrir las necesidades de la corte.

Este momento histórico es paralelo al descubrimiento de la tumba de Santiago en Galicia, lo que tuvo mucha importancia en el desarrollo de León, y así, en 1152, reinando Alfonso VII de León y gracias a la donación realizada por su hermana, la infanta Sancha, se comienza la construcción de lo que iba a ser un modesto edificio destinado a dar cobijo a gente pobre y a los peregrinos que pasaban por la ciudad haciendo el Camino de Santiago. Se proyectó como albergue y hospital, que se construiría a orillas del río Bernesga junto al puente que lo cruza y bajo la advocación de San Marcos, ya fuera de la ciudad amurallada.

En esos mismos años, se estaba organizando la Orden de los caballeros de Santiago y por deseos del nuevo rey Fernando II, el obispo entrega a la orden la gestión del lugar convirtiéndose en priorato. Hasta el siglo XV fue creciendo en poderes, gestionando muchas tierras alrededor, tierras de las cuales muchas pertenecen hoy a la localidad de Azadinos, como es el caso del Pradón de los Monjes del que ya hablamos en este blog.

Puerta del edificio del Pradón de los monjes con el escudo de los caballeros de Santiago.

Cerca de la ciudad de León, había una vega muy fértil, llena de frondosos bosques, donde se estaban asentando pobladores en pequeñas villas. Suelen ser familias que se agrupan en zonas donde pueden obtener buenos recursos para construir una vivienda y abastecerse de su trabajo en la agricultura, ganadería o algún trabajo artesanal para proveer a la clase noble que llega a la ciudad, como el trabajo en la madera para construir viviendas, carros, barriles, etc. Estamos hablando de la Ribera del Bernesga.

Allí aparece una pequeña villa que se conocía con el nombre de «Zadinos» o «Zatinos», después conocido como «Azadinos». Las primeras casas se asentaron cerca del río y en torno a la presa, que posiblemente se realizase en el mismo momento.

En torno a la iglesia se asienta otra villa, que debió llamarse Santa Olalla, o Santolalla y más tarde Santa Eulalia.

Una tercera villa se localiza en la zona, Rebollo, y, posiblemente también en estos momentos, los moradores de Sariegos y Pobladura estaban llegando al lugar.

El paisaje de la ribera del Bernesga tampoco se parecería en absoluto al actual, un camino, tal vez de tierra, tal vez de piedra, romano, partía de la ciudad de León por el puente sobre el río para llegar a Oviedo, por el que circulaban aquellos primeros peregrinos, y toscos caminos vecinales acercarían cada nueva villa al camino principal.

Paisaje actual de Azadinos,zona las Vallejas

En estos terrenos se fueron asentando familias que mantendrían una relación de vasallaje con estas instituciones, se les entregaba el terreno y poder de obtención del material para construir sus casas y de terreno para el cultivo; pero el fruto de su trabajo, agrícola, ganadero, forestal o artesano, debía ser entregado en su mayoría a los poderes que sobre ella gobernaban, que serían el Concejo de León, la Iglesia y la Orden de Santiago.

Como nos narra Wenceslao Álvarez Oblanca, había una población que ocupaba las cercanías de la presa a la que se denominaba «vecinos de Azadinos» que trabajaba tierras que eran propiedad de San Marcos. Otro grupo de población se asentó en la zona donde hoy está la iglesia a los que se les conocía como «vecinos de Santa Eulalia».

Como nos explica esta autor, «La orden de Santiago mantenía acuerdos con los vecinos de Azadinos, dejándoles trabajar y llevar los ganados a las propiedades del convento, como Alisar, o el monte que poseía al otro lado del río, cerca de Carbajal. En cambio, se negaba a que hiciesen lo mismo los vecinos de Santa Eulalia».

Los vecinos de nuestros pueblos mantenían una relación entre ellos de soliaridad mutua, que se extremaba en momentos como cuando había que construir una casa para una nueva pareja, cuando había que cortar la hierba antes de las tormentas de verano o si había que apagar un fuego. Esta solidaridad de buena vecindad natural u ordenada por normas concejiles, llegó hasta bien avanzado el siglo XX.

Esta relación solidaria era muy patente entre los vecinos de Azadinos y los de Santa Eulalia, hasta el extremo de quedar reflejada en antiguos documentos con el término de andar «a rejas vueltas«, expresión que denota la ayuda mútua especialmente para realizar labores del campo juntos.

Pero esta ayuda mútua unía a los vecinos más allá del laboreo en el campo, y así se unieron ante conflictos con los monjes de San Marcos cuando éstos quisieron exigir a los vecinos algo más que lo pactado, lo que molestaba a los monjes hasta el punto de denunciar esta unión, llevándolo a jucio ante lo que el juez falló:

«por cuanto nos consta que de dos años a esta parte los concejos de Santolalla e Açadinos se han juntado e hechos los términos unos, a rejas vueltas, mandamos que cada concejo tenga su término sobres sí, como lo solía tener antes que asó se juntase»

(A.O. Wenceslao op. cit)

La unión entre los vecinos de Azadinos y Santa Eulalia, pese a todas las sentencias, acabó imponiéndose. Así se deduce de las diligencias de otro pleito ocurrido en 1546.

Campanario de la iglesia de Azadinos, de la que tenemos una primera referencia de 1662,pero que posiblemente existiese otra más antigua.

A partir de 1792 sólo aparece ya citado Azadinos en los documentos que se encuentran sobre la zona.

Imagen actual de Santa Eulalia

DOCUMENTACIÓN

ÁLVAREZ OBLANCA, WENCESLAO (2006): Azadinos, apuntes para su historia. Lobo Sapiens.ISBN: 978-84-934591-7-8

GARCÍA VILLADA, ZACARÍAS (1919): De los códices y documentos de la Catedral de León: «…año 1026 hasta el siglo xix. 2048 a 2058. Apeos de Santa OlallaAzadinos, Arcahueja, Armunia, Ardoncino y Aguilar de…»   

GUTIÉRREZ GARCÍA, FRANCISCO: Archivo Histórico Nacional, UNIVERSIDADES,521,Exp.8. Legajo de 1662 encontrado en el archivo de la Iglesia de Santa Olalla de Azadinos.

Primera págnina del docuemtno datado en 1662

LAGUNAS, CECILIA – ROSAS VON RITTERSTEIN, RAÚL: La gestión de un patrimonio eclesiástico. El convento santiaguista de San Marcos de León. Siglos XV – XIX. Universidad Nacional de Luján, Provincia de Buenos Aires. Argentina.

MINISTERIO DE CULTURA Y DEPORTE, Archivo histórico nacional: Iglesia de Santa Eulalia de Azadinos (León).

PEDRO OÑA: Blog El aula de Historia. Plano típico de la ciudad romana.

POSADILLA, JUAN DE DIOS: Episcopologio legionense : año de 1899. León : [s.n.], 1899 : Imp. de Maximino A. Miñón)

VANINA NEYRA, ANDREA Y PÉREZ, ARIEL (2020): Obispos y monasterios en la Edad Media. Monasterios, iglesias locales y articulación religiosa de la diócesis de León en la Alta Edad Media (pp 95-124). Sociedad argentina de estudios medievales.

Evolución de los poblados leoneses. (PP 59-79)

El Concejo. El Fuero de León. Ileón.es.

Preparación de la huerta. Huertas comunales y particulares. Sus cultivos y aperos de labranza en el municipio de Sariegos.

El 17 de mayo se celebra el Día Mundial del HortIcultor y el 15 de mayo celebramos San Isidro, patrono de los labradores. En cuanto las lluvias de abril quedaban atrás, los vecinos y vecinas de nuestro municipio se disponían a preparar las huertas para poder proveerse de ese sustento que la huerta facilitaba, pues las familias del medio rural leonés se autoabastecían y junto con otros alimentos como la carne y la leche que ellos producían, conseguían practicamente la totalidad de alimentos con su trabajo personal.

Vecinos y vecinas del municipio de Sariegos en los últimos años del siglo pasado, en diferentes tareas hortícolas.

Un huerto es una zona de tierra cercano de nuestra casa, de pequeñas dimensiones, destinada al cultivo de hortalizas, diversas plantas medicinales y aromáticas, e incluso algunos frutales. El objetivo principal es obtener alimentos saludables para el autoconsumo durante la mayor parte del año, y en algunos casos también para el intercambio con otras personas dedicadas la horticultura o para ofrecer regalos.

Huertas comunitarias de Carbajal de la Legua

Carbajal de la Legua dispone de una serie de huertas de propiedad local, de uso comunitario que se disponen en una franja paralela al río Bernesga. Para poder trabajar estos pequeños huertos es imprescindible la gestión de dos recursos: el terreno y el agua.

La propiedad del terreno es de la Junta Vecinal y la gestión del agua depende de la Hermandad que hoy se denomina Comunidad de regantes de los puertos de Carbajal de la Legua.

El recuerdo de la existencia de estas huertas se remonta a unos 120 años atrás, pero el acceso a ellas viene regulado por un sistema de provisión de recursos establecida antiguamente por el régimen concejil, muy similar en todo el noroeste de la península; así, para acceder a los recursos del pueblo se necesitaba adquirir la condición de vecino y, para ello, era necesario residir en la localidad y cumplir 21 años. Esa era una edad en la que los jóvenes, normalmente, formaban una nueva familia. Estos jóvenes, habiendo adquirido así la condición de vecino, podían solicitar el uso de un huerto, quedando en lista de espera hasta quedar uno libre, lo que venía sucediendo, en general, por el fallecimiento del anterior usufructuario, pudiendo pasar 10 ó 20 años hasta que hubiese una huerta comunal libre. Esos terrenos eran muy apreciados y no cubrían las demandas del total de los vecinos.

En cuanto al agua, la primera Ley de Aguas se publica en 1866 e hizo obligatoria la constitución de comunidades de regantes. Esas huertas son regadas por el agua del río Bernesga, regulada por la Comunidad de regantes de los puertos de Carbajal de la Legua, como hemos dicho, que regula cuatro puertos de los cuales, el que lleva agua a las huertas se conoce como La Presica.

Antiguamente, el río llevaba muy poco agua en verano, llegándose a secar practicamente, por ello se establecían turnos rígidos y de obligado cumplimiento. No era de extrañar que se obligase a regar en turnos a altas horas de la noche.

Su estructura básica obligatoria compuesta por Junta General, Sindicato de Aguas y Jurado de Riegos es el reflejo de sus plenas potestades legislativas, ejecutivas y jurisdiccionales.

La producción de la huerta en la antigüedad era menos variada que hoy en día, no se conocían muchas plantas, no existían esas semillas y, además, resultaba imprescindible cubrir las necesidades básicas de alimentación para la familia durante todo el año, por ello, los cultivos más generalizadods eran de alubias, patatas y berzas. De vez en cuando, cada 3 ó 4 años, se plantaba el terreno de cereal, generalmente cebada, también avena, para que «descansase» el terreno.

Recogiendo berzas del huerto al llegar el invierno. Foto de mediados del S.XX

La huerta se preparaba en el mes de noviembre, por Adviento, con una primera arada que se hacía con tractor en los últimos años. En abril se daba una «segunda vuelta», se abonaba con el abono obtenido en la casa, del propio ganado que se tenía: vacas, gallinas, etc. y luego se preparaban los surcos, con el diseño de entrada del agua según fuese la siembra, y se sembraba en ellos, normalmente de la simiente obtenida por la producción de la temporada anterior; no se adquíría plantón en el mercado como hoy en día, aunque podía haber intercambio de semillas entre los vecinos.

Los primeros tractores llegan a León sobre los años 50 del siglo pasado.

La huerta se cuidaba y mantenía con mimo, era muy penoso atacar las plagas, como las del escarabajo de la patata, con pocos recursos o muy agresivos y, la atención de la huerta resultaba una tarea esencial a partir de la primavera hasta bien avanzado el otoño, cuando se recolectaba todo, se guardaba bien y se dejaba bien preparada la herramienta para el año siguiente. Comenzaban las tareas de invierno.

Mostramos a continuación diferentes huertas comunales de Carbajal de la Legua en proceso de preparación en el mes de mayo, de este año 2022:

La mecanización del trabajo en la huerta

La labranza de la tierra consiste en la preparación de esta para conseguir la mejor cosecha posible de alimentos, sanos y abundantes.

No obstante, la mecanización sigue los mismos pasos que en la antigüedad para labrar la tierra, arándola, alisándola, preparando surcos, sembrando o trasplantando plantones,.. el proceso es el mismo que hace unos años.

Una vez sembrada la semilla, es necesario cuidar el producto, con modernos sistemas antiplagas o de prevención de posibles heladas. Los productos, empiezan a cosecharse ya en la primavera.

La mecanización de las labores agrícolas ha permitido una explotación más fácil y controlada, con ampliación de productos y fechas para aumentar la producción, mejora de control de plagas o del tiempo atmosférico mediante el uso de invernaderos y mantas.

Cultivo bajo abrigo, en Azadinos

No obstante, la mecanización no ha sustituído el empleo de aperos tradicionales cuyo uso se mantiene en muchas pequeñas huertas que las familias, más por diversión que por obligación, siguen labrando. Hoy podemos ver que muchas familias jóvenes se acercan al muncipio para solicitar huertas que cultivan con estos aperos.

Celebración del Día Mundial del horticultor

El Día del Horticultor fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en todo el mundo como homenaje a las personas que trabajan en la propagación de las plantas, mejora de las cosechas, abonos de las plantas e ingeniería genética, bioquímica de la planta, fisiología de la planta, y el almacenaje, procesado, y transporte de frutas, bayas, frutos secos, verduras, flores, árboles, arbustos, y césped. Es sismportante que las nuevas generaciones se inserten en la tradición de las huertas por todos los beneficios que estas aportan para el sostenimiento del medio ambiente y de la salud personal.

INFORMARON y COMPARTIERON FOTOGRAFÍAS

Familia Gutiérrez González de Azadinos.

Domingo García García

José Manuel Ordóñez

DOCUMENTACIÓN

FERNÁNDEZ CORRAL, CELIA: Notas léxicas sobre la documentación medieval del Reino de León: Aperos de labranza.
GONZÁLEZ TORICES, JOSÉ y DÍEZ BARRIO, GERMÁN : Aperos de madera. Junta de Castilla y León. COnsjería de Agricultura y Ganadería.
MARTÍN CRIADO, ARTURO (1995): «Aperos tradicionales de Villamorco» (Palencia) Revista Floklore númerO 174.

RAE

PÉREZ ÁLVAREZ, M. José: Familia y comunidad rural. Modelos agrarios, colectivismo social y comportamientos familiares en la provincia de León durante la Edad Moderna. ISSN: 0213-2079
DoI: http://dx.doi.org/10.14201/shhmo201436177222

REFERENCIAS EN NUESTRO BLOG

BLOG: Recogida de la hierba