Este tema que presentamos hoy está recogido integramente de la versión de Alfredo Álvarez Álvarez en su libro «El Pueblo de Sariegos»:
«El día de Reyes por la mañana, los mozos «uñían» las vacas, cogían un carro y se iban al monte a coger urces. Volvían a eso de las tres o las cuatro de la tarde cuando ya todo el pueblo les estaba esperando. A la entrada del pueblo se formaba la comitiva y, todos juntos, se dirigían, cantando y bailando a la iglesia. Al llegar, se dejaba el carro custodiado con el fin de que no sufriera ningún percance y después de cenar todo el mundo regresaba.
Con las urces se hacía una gran hoguera a la puerta de la iglesia y alrededor del fuego comenzaba un ritual, mitad picaresco, mitad festivo, que se prolongaba hasta entrada la noche.
En él, dos mozos, subidos a un caballo y uno frente al otro, cubiertos con una manta, cantaban coplas a la luz de un candil mientras otro más hacía girar al caballo alrededor de la hoguera. Estas coplas eran una representación satírico-festiva en la que se rememoraban los sucesos juzgados como más sobresalientes del año bajo un prisma lúdico y con el exclusivo fin de divertir.
Al ser Sariegos un pueblo ganadero, los temas de las coplas estaban, en la mayoría de los casos, relacionados con los animales, perros, vacas, terneros, burros… y por ello era frecuente que, cuando alguno de esos animales moría, podía aparecer en la comedia “repartido” entre las mozas.
Quiere esto decir que los copleros oficiales, a lo largo de todo el año iban haciendo coplas, “distribuyendo” simbólicamente las diferentes partes del cuerpo de estos animales muertos, generalmente entre las mozas, como ya se ha referido.
Sin embargo, el tema de las coplas no siempre eran los animales, sino que se narraban también los sucesos más picarescos e inverosímiles, aireados por los encapuchados mozos.
Como se trata en general de una tradición oral, es difícil reproducir coplas completas, a veces sólo podemos reconstruir alguna estrofa, aunque en ocasiones se conserva alguna de ellas bastante completa.
El resultado de una conversación también podía ser motivo de aparición
A Bernarda la del Tula,
no la pongo en la función
que me derramó el abono
junto al Molino Tolón.
Se dice que Bernarda había pedido a un coplero el favor de no hacerla aparecer en las coplas. De todos modos, siempre predomina el aspecto satírico y festivo,
A las hijas de Guillermo
les daremos el meano
p´a que toquen la guitarra
el día de San Juliano.
O también:
A Julia y a Victoria
que están en la Rinconada,
les daremos la cabeza
p´a que hagan una ensalada.
Dejamos la Rinconada
y nos vamos a Liralta
vamos a ver al tío Antonio
como libró de la charca.
Aunque el tema de los animales es recurrente:
Pobre de la Dominica
qué desgraciadita fue
que p´a León fue a caballo
y p´a casa vino a pie.
Junto a la venta de Cosme
la burra no quiso andar,
entonces dice Martina
que la burra quiere hortar.
Fueron a llamar a Julio
p´a que les trajera un caldo
y cuando Julio llegó,
la burra estaba expirando. »
Algunas celebraciones similares de esta tradición
En El Piñero, en Zamora, a finales de febrero, los quintos del año, a caballo , realizan un debate a bases de coplas.
Coplas de Noche buena en Encinasola (Huelva).
DOCUMENTACIÓN:
ÁLVAREZ ÁLVAREZ, ALFREDO (1994): El pueblo de Sariegos, pasado y presente. León (pp 50-52)
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